martes, 19 de julio de 2011

LA ATLÁNTIDA

EXTRAÍDO DE LOS LIBROS DE VICENTE BELTRÁN ANGLADA



Los grandes Iniciados Atlantes y Sacerdotes Egipcios habían adoptado como "Figura Central" de sus cultos una especie de CÁLIZ[1] compuesto de las siguientes partes: un Cubo perfecto como Base, un Prisma Triangular con base equilátera como Soporte y una Semiesfera de Cristal de Roca como Copa que debía contener el Principio o Verbo de Revelación. Visto este CÁLIZ desde arriba, en su proyección horizontal y en forma transparente, nos muestra una imagen de las tres figuras geométricas que constituyen el Pasado, el Presente y el Futuro del Señor del Universo en su aspecto simbólico, esotérico y místico.

De no ser así carecerían de importancia las sabias palabras de Platón, un alto Iniciado a quien no podían pasar inadvertidas las imágenes geométricas que era capaz de visualizar internamente como base afirmativa de su aseveración lógica y real de que "DIOS GEOMETRIZA". Pero otra afirmación de la más elevada concepción esotérica y proveniente de altas Fuentes Jerárquicas nos habla asimismo de estas figuras geométricas esenciales como constituyendo el poder aglutinante de los vehículos etéricos o pránicos de los hombres de acuerdo con su grado de desarrollo espiritual, en el sentido de que los pequeñísimos devas que en grandes concentraciones los construyen adoptan las formas geométricas del cuadrado, del triángulo o del círculo[2].

De tal manera, un observador esotérico entrenado en la investigación oculta distinguirá la evolución de cualquier individualidad psicológica con sólo fijarse en la cantidad de cuadrados, de triángulos o de círculos que entran proporcionalmente en la construcción de la compleja e intrincada red etérica que constituye su aura magnética, los cuales son representativos de sus estados habituales de conciencia. Lógicamente, los cuerpos etéricos de los seres humanos poco evolucionados contendrán sólo figuras geométricas en forma de cuadrado, en tanto que en el de un glorioso Adepto de la Jerarquía, el fruto perfecto de la evolución planetaria, contendrá únicamente círculos geométricos de brillantes e irradiantes colores más allá de toda posible comparación con los colores conocidos. Entre el hombre involucionado y el Adepto, constituyendo el ALFA y el OMEGA de la evolución solar, es decir, la base y la cúspide del proceso, se extiende la infinita legión de almas que constituyen en su totalidad "la Gran Escalera de Jacob" de la Vida del Universo.

Estructuración Dévica de las Formas
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Las Ceremonias Mágicas efectuadas cíclica y periódicamente por los Señores de la Llama, los Adeptos Planetarios y los Agentes Dévicos de SHAMBALLA constituyen verdaderos secretos iniciáticos. No vamos a referirnos a ellas en este Tratado. Sin embargo, habrá que hacer un énfasis especial a su altísimo poder invocativo que puede atraer de las regiones místicas del Espacio un tipo de energía que por su cualificada y potentísima vibración sólo en muy contadas ocasiones fue utilizada en el devenir de la
evolución planetaria. Una categoría especial de AGNISHVATTAS sirven de vehículos de transmisión de este Fuego Eléctrico liberado de regiones cósmicas, y del que se nos dice esotéricamente: "Es celosamente guardado en la Cámara Secreta del Señor del Mundo" para utilizarlo creadoramente cuando las circunstancias planetarias así lo requiriesen. (Una cantidad de este fuego cósmico fue utilizada para "destruir el gran Continente de la Atlántida", en donde se había refugiado un elevado número de Magos Negros, o "Ángeles Caídos", que atentaban contra la correcta marcha de la evolución planetaria.)
Estructuración Dévica de las Formas
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b) Formas Etéricas observadas en el interior de los templos por efecto de la persistencia y asiduidad de las ceremonias litúrgicas

Adoptan en general la figura de los templos o lugares de culto en donde se realizan las ceremonias, aunque de más amplias proporciones, a veces hasta diez veces más que el de la estructura externa de los mismos, surgiendo de las cúspides de las torres y creciendo proporcionalmente de acuerdo a un proceso eminentemente científico. Sea cual sea la religión organizada que utiliza sistemas definidos de culto, los templos poseen siempre esta "aura protectora", la cual vibra intensamente y aviva sus colores específicos cuando son tañidas las grandes campanas situadas en los elevados campanarios, ya que, según hemos dicho en páginas anteriores, las campanas emiten el O.M. sagrado. Esta es su misión, y según sabemos esotéricamente, las primeras campanas fueron construidas por los grandes sacerdotes atlantes tomando como modelo de las mismas la laringe humana, la única dentro del plan de evolución de la Naturaleza que puede pronunciar este sagrado Mántram solar.

Estructuración Dévica de las Formas
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a)      Las Grandes Vinculaciones Raciales

El Yoga, en todas sus expresiones, es la Voluntad de Dios expresándose en el ser humano a medida que Su programa cósmico va realizándose en el tiempo. Cada tipo de Yoga halla así su adecuada expresión y su período de realización en determinado estadio del proceso evolutivo.
Según nuestras observaciones —corroboradas siempre por el principio de analogía— los tres primeros Yogas: Hatha Yoga, Bakti Yoga y Raja Yoga, tuvieron raíces históricas en una bien definida subraza de cada una de las tres primeras grandes Razas Raíces. No obstante, a fin de facilitar nuestras ideas acerca de los principios del Yoga como ciencia de expresión de la Divinidad planetaria, iniciaremos nuestro estudio siguiendo este orden:

Hatha Yoga 3ª            Subraza 3ª Raza
Bakti Yoga 4ª             Subraza 3ª Raza Lemur
Raja Yoga 5ª              Subraza 3ª Raza
Les rogamos tengan presente que este orden no ha sido elegido al azar, sino basándonos en hechos rigurosamente esotéricos afirmados en la sabiduría de la Kabala, según la cual existe una misteriosa relación entre el número característico de una subraza de cualquier Raza Raíz con el mismo número correspondiente a la subraza de las demás Razas raíces. Hemos podido observar al respecto, que en la tercera subraza de la tercera Raza se producía una integración perfecta de funciones en el cuerpo físico de los seres humanos; que en la cuarta subraza de esta misma Raza se notaba una particular y potente expansión del aspecto emocional y que en la quinta subraza aparecía, por primera vez en el destino cíclico del planeta Tierra y concretamente de la humanidad, el fenómeno de la mente. Si siguen ustedes esta analogía podrán deducir lógicamente que cuando el número de una subraza coincide con el de la Raza Raíz a la cual pertenece, la integración que se produce ha de tener caracteres realmente impresionantes y de tipo trascendente. Por ejemplo, los altos secretos de la Magia y los grandes poderes psíquicos se introdujeron en la humanidad durante el período de evolución asignada a la cuarta subraza de la Cuarta Raza Raíz, la Atlante, y los tremendos avances técnicos y las grandes conquistas en el orden científico de nuestra humanidad actual, tienen lugar precisamente en los momentos cíclicos en que se está desarrollando e integrando la quinta subraza dentro de la Quinta Raza, la Aria.

Al estudiar estas analogías que sometemos a la consideración de ustedes deben tener presente que en función de actividad de Reinos se le asigna esotéricamente al cuerpo físico el número 3 (reinos mineral, vegetal y animal), al cuerpo emocional, el número 4 (reino humano) y al vehículo mental, el número 5, (en razón de que es a través del mismo que se ha de alcanzar el quinto Reino de la Naturaleza, el de las Almas y que la mente responde a la ley del quinto gran Principio cósmico, el del Fuego creador).

Las dos primeras grandes Razas Raíces aparecidas en la Tierra y que crearon las matrices físicas y emocionales de la humanidad, se pierden en la lejanía del tiempo por cuanto estaban vinculadas todavía con la evolución del esquema lunar, o sea, con la actividad de ciertos poderosos Pitris[3] que en aquel planeta —hoy un cadáver flotante en el espacio y condicionado al movimiento de rotación de la Tierra— realizaron su evolución.

Estas dos Razas traían el mensaje lunar en forma de dos definidos átomos permanentes, el físico y el astral. El átomo permanente mental aparecería mucho más adelante como una aportación netamente solar y entró en actividad por la directa aportación de los Señores de la Llama[4]. Siguiendo el hilo de una correcta analogía podríamos decir que las primeras Jerarquías espirituales que estuvieron en contacto con la incipiente humanidad terrestre eran de procedencia lunar y que, a través de los primeros átomos permanentes, el físico y el astral, que pusieron en vibración activando el poder de su fuego o llama interna (un proceso de memorización cósmica), crearon las primeras formas o vehículos para que la Mónada o Espíritu del ser humano, iniciara su evolución.

Los Misterios del Yoga
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[1] véase "Las Fuerzas Ocultas de la Naturaleza", Tratado Esotérico sobre los Ángeles.
[2] Téngase en cuenta que apreciadas desde la cuarta dimensión todas las formas geométricas son poliédricas y no se aprecian en su plano sino en su volumen, por lo cual las figuras reales, tal como las observa el clarividente en el caso que nos ocupa son las del hexaedro, la pirámide y la esfera.
[3] Adeptos Potencias planetarias.
[4] Cuatro Grandes Seres, procedentes del planeta Venus, llamados también los Cuatro
Kumaras.
d) El Principio de Discernimiento

Pero, la evolución característica y fundamental del Raja Yoga, su alto valor cualitativo y la línea segura de su meta y objetivos, aparecerán más adelante, aproximadamente en la mitad de la Cuarta Raza Raíz, la Atlante. Ciertas modificaciones internas en el Plan de la Jerarquía espiritual con respecto a la humanidad en su conjunto, expresadas esotéricamente como necesidades de la Vida del Logos planetario a través de Su cuerpo de expresión, el Planeta, obligan a ciertos definidos reajustes:

1. Una gran parte de los Adeptos que procedentes de otros lugares del Sistema Solar cooperaron con los Señores de la Llama en el desarrollo espiritual de la Raza de los hombres, vuelve a reanudar Sus excelsas y anteriores funciones dentro del Universo. Consecuentemente, y ahí se demuestra ostensiblemente el éxito espiritual del Raja Yoga, el puesto jerárquico que Aquellos exaltados Seres ocupaban en el orden evolutivo del planeta ha de ser cubierto por los Hijos de los Hombres que, desde luengas edades, se estuvieron preparando para ello.

2. Para facilitar una atención especial del Logos planetario sobre las Mónadas espirituales individualizadas durante la época lemuriana, son cerradas,  simbólicamente hablando, las puertas iniciáticas por las que las Mónadas espirituales que evolucionaban en el Reino animal se introducían en el Reino humano. Como consecuencia de ello una nueva corriente de energía se introduce en la mente de los hombres en desarrollo espiritual con los siguientes resultados:

a) La proyección de Vida espiritual que descendía de los Altos Lugares hasta coincidir en los mundos materiales se deriva en dos amplias vertientes; una se vuelca sobre el principio mental de los seres humanos y la otra se introduce en su corazón[1]. Hasta aquí, la mente y el corazón, la incipiente conciencia y los primitivos destellos de sensibilidad operaban conjuntamente como una sola unidad de expresión. La vida material con sus distintas e innumerables sensaciones se convertía en una automática respuesta sensible que llegaba a la mente; de idéntica manera, la vida espiritual que desde las Alturas operaba sobre la mente, se transformaba automáticamente también en motivos de sensibilidad. A partir de aquel momento, sin embargo, se produce la necesaria, positiva y al propio tiempo dolorosa escisión. Por vez primera en la historia de la Raza humana se establece la gran división del corazón y de la mente, del aspecto emocional y sensible de acercamiento a la vida y de la facultad razonadora.

b) Esta división origina el sentido mental de Discriminación o de Discernimiento. El ser humano empieza realmente a razonar, a crear consecuentemente el fruto, durante millones de años, amargo del karma individual.

c) En virtud de este hecho, son creadas las avenidas del Raja Yoga que desde aquel momento también comienza a actuar como verdadero motor de la evolución humana. Aparece la mente como un sexto sentido, como un instrumento de percepción del alma en los tres mundos, físico, emocional y mental y como un medio de contacto con la Divinidad a través del Ángel Solar (en el tercer subplano del plano mental). La división de las energías espirituales y materiales que antaño fueron la expresión de un fenómeno conexo, la aparente separación en el tiempo de ambos principios constituyentes del proceso de la evolución universal en el hombre, es causa de aquello que esotéricamente denominamos "la gran herejía de la separatividad” origen del dolor y del conflicto que durante edades harán presa del corazón humano. Pero, el fruto amargo de la prueba, de este doloroso karma que debe arrastrar el hombre, de esta punzante agonía de sentirse desvinculado de todo cuanto le rodea y aún del propio Dios, traería como consecuencia el poder de amar y la capacidad de valorar conscientemente el proceso histórico de la vida y un acercamiento progresivo a las fuentes espirituales o monádicas de procedencia.

3. La escisión del Espíritu y Materia, de Vida y Forma, de mente y sensibilidad se manifiesta también ostensiblemente en los niveles esotéricos, en donde la evolución dévica o angélica se desvincula de la vida humana. Desde aquel momento el ser humano debe soportar solo, completamente solo, el peso de la vida, el fluir de los acontecimientos y la rudeza del ambiente social lleno de fricciones que se está creando. Él es entonces el promotor directo, causa y efecto de todas sus reacciones psicológicas. Así, el hombre, como un fenómeno realmente social, aparece en el marco de la historia escribiendo las más nobles y al propio tiempo más dolorosas páginas de la misma.

Raja Yoga opera desde entonces dentro de la conciencia humana desarrollando el poder de distinguir y la capacidad de discriminar cuanto es percibido y los motivos subyacentes en todas las percepciones y contactos son divididos dentro de la mente para descubrirlos en su esencia y reconocerlos así en su propósito de base.

De este poder discriminativo de la mente, de esta facultad de separar para mejor descubrir las cosas en su origen, surgirá en determinada vuelta de esa inmensa espiral de vida que es la evolución planetaria como un todo, un poderoso clamor invocativo, una desesperada pregunta hacia lo Alto, una reorientación de todas las fuerzas de la personalidad en desarrollo, centralizadas en la mente, el corazón y la voluntad, hacia un aspecto superior espiritual y trascendente que se intuye aunque no se conoce, y esa etapa, que se inicia a finales de la Raza Atlante como característica de un proceso de elevada sensibilidad hacia los valores internos, continúa en las primeras subrazas de la Raza Aria, dotando a los seres humanos de la capacidad de establecer contacto con su verdadero Ser, o Yo superior, en un nivel más elevado del plano mental y prosigue incesantemente en su ascensión espiritual invocativa durante todo el proceso histórico conocido de la Raza Aria.

Un punto álgido de este proceso surge con destellos de eternidad en los albores de la quinta subraza de la Quinta Raza,[2] nuestra Raza actual, marcando el principio de lo que será una Era típicamente invocativa, de reorientación mental consciente y definida y de ascensión constante hacia las regiones del Ser superior. La relación del hombre con su Ángel Solar, el Conocedor de todos los Misterios, aparece aquí como una Meta claramente señalada. Los "dones del Espíritu Santo" que antaño sólo se dispensaba a los elegidos, pueden ser conquistados ahora por todos los seres humanos conscientes y de buena voluntad que así lo deseen. La Puerta de los Misterios Sagrados y la Iniciación que permite abrirla, se halla al alcance de todo verdadero investigador del mundo espiritual y, términos como aspirante y discípulo, constituyen las tónicas del momento, pudiendo ser aplicados indistintamente a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, capaces de realizar el requerido esfuerzo de aproximación espiritual y de afrontar la prueba del Fuego exigida en estos drásticos momentos de transición de Eras que estamos viviendo.
Los Misterios del Yoga
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El proceso de vinculación del planeta Tierra con el Corazón Místico del Sol, por medio de Sanat Kumara y de la Jerarquía Blanca recién establecida, la introducción del germen de la mente en el cerebro de los hombres-animales a través de los Ángeles Solares y el contacto de la Tierra con aquella especie particular de Fuego Creador que se manifestaba como "electricidad" y que procedía directamente del Quinto Gran Principio Cósmico, o Plano Mental de nuestro Sistema Solar, constituyó para la Tierra como un todo y muy particularmente para la humanidad, el tercero de los Grandes Misterios de la Evolución humana, el Raja Yoga.

Se iniciaba así la era de la Transfiguración planetaria y todo el proceso a seguir desde entonces, desde el momento mismo en que una luz de raro fulgor había penetrado en el cerebro del hombre primitivo dotándole de la facultad de autoconciencia, hasta llegar a nuestros días en que está llegando a su plena expansión y florescencia la quinta subraza de la Raza Aria y se están modelando ya los tipos humanos que constituirán la sexta subraza de la misma, no ha sido ni es sino una expresión evolutiva del Raja Yoga, cuya culminación como exponente de la actividad del quinto principio cósmico de la Mente de Dios, se realizará dentro de algunos miles de años cuando aparezca sobre la Tierra la séptima subraza de nuestra Quinta Raza. Los remanentes de las otras Razas, precedentes conocidas como la Lemur y la Atlante, que en el drama específico de la evolución han ido sufriendo constantes y definidos retoques por parte de sus correspondientes Manús hasta llegar a sus últimas subrazas, mantienen implícita todavía la actividad del Yoga específico merced al cual pudieron manifestarse a través de las edades y están siguiendo un plan arquetípico y sincrónico de acuerdo con
el modelo solar que ha de ser proyectado en un futuro no demasiado lejano y ha de reflejar, tal como diríamos en lenguaje profundamente místico, la Gloria del Hijo de Dios, o del Hijo de la Mente, tal como ocultamente también se define al Ángel Solar. Podemos decir pues, sin riesgo a equivocarnos, que hay en la actualidad plenamente actuantes y en ejercicio a la búsqueda de una plena integración de funciones, tres Yogas principales: Hatha Yoga, Bakti Yoga y Raja Yoga. Sus analogías ocultas y sus funciones arquetípicas, claramente definidas en el tiempo, son las siguientes:
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Yoga               Cuerpo                                   Elemento                    Cualidad
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Hatha Yoga    Físico (denso y etérico)          Tierra                          Belleza
Bakti Yoga     Emocional                              Agua                           Bondad
Raja Yoga       Mental (quinto subplano)       Fuego (menor)            Verdad
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Los Misterios del Yoga
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Comprenderán Uds. también que el conocimiento y la decisión que imparten los Devas Solares no pueden ser adquiridos a través de los libros y manuales esotéricos en uso. Esto equivaldría a admitir que a cualquier irresponsable curioso dotado de una poderosa mente intelectual le es posible acceder al poder y conocimiento implícitos en la Mente de Dios, cuya expresión es el Fuego creador del cual todos los seres humanos y todas las cosas poseen su justa y equitativa parte. Afortunadamente las reglas que rigen el conocimiento divino son sabias y "absolutamente drásticas". Analícese si no, a través de la historia, el peligro de aquellos que, "como verdaderos aprendices de brujo", quisieron emplear el Fuego del poder y del conocimiento de Dios sin estar debidamente preparados. Sodoma y Gomorra, Nínive y Babilonia, el drama de la Atlántida, etc., son ejemplos vivos o dramatización psicológica y social de aquel gran peligro al que estamos aludiendo y al que todos estamos más o menos expuestos.
Los Misterios del Yoga
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Todo el grupo de recuerdos concatenados que constituyen la conciencia corriente del ser, debe ser dejado antes de entrar en la conciencia plena de la liberación, deben quedarse en el umbral, igual que los poderes psíquicos que desarrollamos en la 4ª Raza, la raza atlante. Hay personas que intensifican su amor por los poderes psíquicos, lo cual es una forma de afirmar seguridades.
Dense cuenta de que la seguridad siempre se basa en el pasado, jamás en el presente; en tanto que la inseguridad siempre está en el presente, en el eterno ahora. Se puede apreciar el paso de la quilla de cualquier barco en el mar que deja estela de su rumbo pero el pájaro nunca deja señal de su paso por el espacio.
La Venida del Instructor del Mundo
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Pregunta: El Maestro Tibetano habla en el libro "La Exteriorización de la Jerarquía", de un gran movimiento para fines de este siglo, de que la Jerarquía se va a exteriorizar como lo estuvo en la época atlante y que después va a reaparecer el Avatar. Yo quisiera que hablara un poco de esto y de nosotros como aspirantes espirituales dentro de todo ese proceso, ¿cuál es nuestro rol?, o aplicando la técnica "como si", ¿qué lugar deberíamos ocupar?.

Respuesta: Bueno, creo que ya he dicho anteriormente que el Avatar depende mucho no de nuestras esperanzas en su vuelta, en su venida, sino en nuestro comportamiento social, nuestro modo de pensar, de sentir, de actuar, de vivir.
La Venida del Instructor del Mundo
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[1] Examinada la glándula pituitaria (directamente enlazada con el centro Ajna, del entrecejo), se la ve dividida en dos partes. La posterior, que segrega "pituitrina", está conectada con el proceso de desarrollo intelectual. La anterior, cuya secreción es desconocida, está relacionada con la evolución del chacra cardíaco.
[2] Que debe testimoniar el quinto gran principio cósmico de la mente




Las disciplinas en la vida personal conducentes a la realización de un objetivo definido en la vida psicológica del ser, tales como la concentración mental, el logro de un buen carácter o el control de la naturaleza emocional, sabe perfectamente los motivos que le impulsan a buscar su esencial trascendencia. Fue de esta manera que surgieron a través del tiempo los Yogas conocidos y todos los sistemas de entrenamiento espiritual. Sin embargo, los Yogas así como todas las disciplinas de vida tendientes a un acercamiento espiritual del ser humano, cambian en el transcurso de las edades y deben ser periódicamente reemplazadas por otras cuando se advierte que ya han cumplido su objetivo o meta prefijada. Lo erróneo sería mantener contra todo evento las técnicas trascendidas de contacto espiritual, sea porque ellas resultan más fáciles de realizar que las nuevas que la presión de la vida va imponiendo, o porque debido a las situaciones kármicas nos sentimos atados todavía a aquellos sistemas tradicionales. Desde el ángulo supremamente elevado e intuitivo y por tanto impersonal, la humanidad inteligente debería haber trascendido ya el HATHA YOGA, el Yoga del cuerpo físico, y el BAKTI YOGA, el Yoga de la naturaleza emocional. No obstante, son muchos todavía los aspirantes espirituales del mundo, algunos de ellos verdaderamente cualificados, preocupados aún por las prácticas físicas de los ASANAS o posturas del cuerpo a adoptar en las disciplinas del HATHA YOGA, cuando la natural disciplina de la vida cotidiana que ya de sí misma exige un esfuerzo definido e insoslayable, o la práctica del deporte, compensan sobradamente el mínimo de entrenamiento que exige el cuerpo físico actual, muy perfecto y refinado en sus funciones, con respecto al tosco cuerpo que
utilizaron las primitivas humanidades Lemures para las cuales fueron creadas las disciplinas del HATHA YOGA. Lo mismo puede ser dicho –siempre desde el ángulo del discipulado consciente para el cual ha sido escrito este libro – en relación con las disciplinas del BAKTI YOGA, puestas al servicio de las humanidades Atlantes y que todavía hoy continúan siendo las bases del entrenamiento de muchísimos aspirantes espirituales de temperamento acusadamente místico o devocional ...

A la humanidad consecuente de nuestros días, constituida fundamentalmente por seres humanos dotados de gran experiencia espiritual, le corresponde lógicamente un entrenamiento mental basado en las técnicas del RAJA YOGA, el Yoga correspondiente a la Raza Aria en su conjunto, ya que es a través de la mente que los seres humanos que han nacido bajo la impresión de los nuevos tiempos podrán controlar sus naturalezas emocionales y equilibrar las funciones fisiológicas de sus cuerpos físicos.

Cada Raza, con sus siete subrazas, obtiene de la Divinidad el privilegio de un definido Yoga racial, o de un sistema de entrenamiento espiritual destinado a producir determinados y específicos resultados. Sin embargo, pese a la actividad de esta Ley racial, existen efectos kármicos de orden superior que predisponen el ánimo de ciertas personas a rebasar la medida del Yoga impuesto por la Divinidad para un ciclo determinado de vida racial... Para estas personas que vienen a ser como la eclosión de ciertas virtudes divinas dentro del corazón humano, no puede existir imposición alguna con respecto a las disciplinas del Yoga racial que corresponde a un ciclo astrológico determinado. Han habido así, a través del curso de la historia planetaria, seres humanos que participaron de los beneficios de Yogas superiores a los que regían grupalmente para la humanidad de una época cíclicamente establecida. Estos seres humanos avanzaron mucho más rápidamente que los demás y se convirtieron en guías serenos cualificados de las demás individualidades de la Raza. Ya como discípulos capacitados o como verdaderos iniciados en Ciencia del Yoga, cuyos misterios conocían perfectamente, tales individualidades humanas cumplieron con la consigna jerárquica de "reflejar objetivamente el Reino de Dios" y demostrar la existencia de Yogas superiores a los que eran practicados en cada una de las épocas.
Introducción al Agni Yoga
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Por lo que a nuestro Logos planetario respecta, deberíamos decir –de acuerdo con nuestros estudios esotéricos– que ha trascendido el HATHA YOGA que corresponde a Su cuerpo físico, nuestro planeta Tierra, el BAKTI YOGA que corresponde al plano astral o a Su cuerpo emocional y actualmente, a través de las unidades avanzadas de la Raza Aria y de la Jerarquía espiritual del planeta, está integrando rápidamente Su cuerpo mental e introduciéndose vía las correspondientes Iniciaciones en los niveles búdicos cósmicos. Las Razas Lemur y Atlante fueron Sus vehículos de integración física y astral en un remotísimo pasado y si bien quedan todavía muchos miembros de ambas evoluciones en la actualidad diseminados por el mundo, su número es insignificante desde el ángulo logoico y no justifica el esfuerzo cósmico de introducir más energía cualificada en el Centro espiritual de ambas Razas, ya que desde el orden natural de la evolución que se manifiesta como Ley de Economía, los Yogas o sistemas de introducción de energía logoica deben ser considerados como trascendidos. La insistencia por parte de muchos aspirantes espirituales del mundo en practicar el HATHA YOGA y el BAKTI YOGA, sólo puede indicar un desconocimiento total del mundo de las energías y una creciente inadaptación al ritmo trepidante de los nuevos tiempos.
Introducción al Agni Yoga
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La Raza atlante tenía encomendada la misión de desarrollar el Arquetipo emocional de Bondad a través del cuerpo astral, psíquico o de la sensibilidad, el cual fue logrado posteriormente por alguno de sus más elevadas individualidades, preclaros Iniciados. Si bien hubo que recurrir en ciertas fases de su evolución espiritual a la acción demoledora de la Voluntad superior de la Divinidad y al fuego purificador de las más elevadas regiones espirituales, para sofocar ciertas condiciones negativas que alteraban el orden planetario, que culminaron en el hundimiento de una parte considerable del gran continente Atlante en las profundidades de los océanos, lo cierto es que el Arquetipo de Bondad fue logrado en las últimas subrazas de la Raza Atlante y continúa actuando en el mundo como una cálida promesa de solidaridad humana en ciertos elevados niveles del plano astral. Según se nos dice esotéricamente ese Arquetipo de Bondad esta SALVAGUARDADO por una hueste especifica de Devas pertenecientes al cuarto subplano del plano búdico y será oportunamente revelado en ciertas elevadas fases evolutivas de nuestra Raza actual.

Existen todavía grandes sectores sociales humanos pertenecientes a la Raza Atlante diseminados por el mundo. Algunos de sus elementos raciales pueden ser observados en China, Japón, América central, Laponia, Groenlandia, etc.




Nuestra presente Raza, la Raza Aria, profundamente mental debido al orden que le corresponde en la línea de la evolución racial, tiene asignada la tarea de descubrir el Arquetipo de Verdad, una actividad que deben desarrollar las personalidades autoconscientes mejor dotadas de la Raza para poder captar sus significaciones mas directas en el plano de la Mente. Como Uds. saben, el plano mental está dividido en dos sectores, el concreto y el abstracto.

El concreto abarca los cuatro subplanos inferiores, el abstracto los tres superiores. Siendo siete los subplanos en que se divide la totalidad de un Plano en la vida de la Naturaleza. Pues bien, la investigación esotérica utilizando métodos de percepción superior a los conocidos en el plano físico y en el orden científico, ha logrado captar el Arquetipo de Verdad que corresponde a la meta de la Quinta Raza Aria en el devenir de su progreso evolutivo. A este Arquetipo se le denomina esotéricamente el Yo superior, el Ser Causal o el Ángel Solar. En todo caso revela lo que ha de ser – espiritualmente hablando – el Hombre del futuro. Se manifiesta en forma de Entidad Andrógina, por cuanto la Verdad carece en absoluto de polaridad y está mas allá y por encima de las luchas teológicas y dogmáticas acerca de los misterios divinos de la Creación. Su Vida y Su expresión son técnicamente Luz y en su espiritual misterio, como cúspide de la evolución de la Raza, perfila la comprensión del destino creador del hombre y el secreto místico de la Creación universal.
Introducción al Agni Yoga
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Cada uno de los Yogas precedentes, el HATHA YOGA, el BAKTI YOGA y el RAJA YOGA, los Yogas principales correspondientes a las tres grandes Razas humanas, la Lemur, Atlante y la Aria[1], desvaneció parte del contenido de tales niveles, restando progresivamente gravedad o peso a estos sucesivos estratos del inconsciente colectivo dentro del alma individual y al ser alcanzadas ciertas etapas en cada uno de los Yogas, se crearon estructuras más sutiles como soportes del propósito espiritual del alma. Así, pasar de estas estructuras sutilizadas al estado natural de la conciencia de Síntesis, si bien no es una tarea imposible para el discípulo espiritual, implicará como es lógico grandes dificultades pues durante el curso de la acción deberá ser ampliamente desarrollado un nuevo sentido de percepción –más allá de la mente conocida– que esotéricamente definimos como INTUICIÓN. La INTUICIÓN es el vehículo del AGNI YOGA. Desarrollar la Intuición ha de convertirse, por tanto, en el Sendero místico del AGNI YOGA, siendo sus virtudes naturales la capacidad de registrar las impresiones espirituales que provienen del plano búdico. He aquí, pues, que lo que he tratado de decir desde el primer momento es que el AGNI YOGA es "una actividad que se desarrolla más allá de las ordinarias actividades del pensamiento y de sus capacidades para crear imágenes mentales, es decir, un proceso que se inicia cuando la mente como órgano de la conciencia deja de funcionar. Pues la mente, como esotéricamente se sabe, es un simple receptáculo de las energías superiores e inferiores del plano mental. De acuerdo con la evolución de la conciencia psicológica así será el desarrollo de la mente individual. Puede contener simples residuos del pasado y ser un depósito de recuerdos y pensamientos o puede estar tan enteramente libre de los efectos temporales que sólo refleje la Verdad espiritual y la Voluntad suprema de Síntesis...
Introducción al Agni Yoga
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Podríamos decir también que cada Iniciación es la culminación particular de algún definido Yoga y realiza su cometido en cada una de las Eras que se suceden en el mundo a través de las edades. Vemos así que los Adeptos Lemures alcanzaron en aquellos remotos tiempos, a mediados de la tercera Raza raíz, la primera Iniciación jerárquica, coincidiendo con el proceso de Individualización de los hombres-animales, la cual se correspondía con el ideal de Belleza física (según cánones jerárquicos y no humanos) que constituía la meta arquetípica del HATHA YOGA. Los Adeptos Atlantes adquirieron de la misma manera la segunda Iniciación jerárquica por medio del BAKTI YOGA, cuyo arquetipo de Bondad y Sensibilidad fue logrado en las últimas subrazas de aquella Cuarta Raza. Actualmente, la humanidad en su conjunto está tratando de abrirse paso hacia las alturas inmortales de su ser por medio de las disciplinas del RAJA YOGA, el Yoga de la época como podríamos cualificarle, y un gran número de discípulos mundiales que en etapas anteriores lograron acceder a las dos primeras Iniciaciones, están siendo activamente preparados, en estos inicios de la Era de Acuario, para la trascendente etapa de la tercera Iniciación, la de la Transfiguración, –utilizando aquí un conocido término místico– después de haber realizado con éxito las disciplinas mentales impuestas por el RAJA YOGA.

Ahora bien, el hecho de que en la actualidad la Jerarquía espiritual del planeta preste una atención especial al AGNI YOGA, obedece a las particularidades propias de esta época que nos ha tocado vivir, pues de acuerdo con la posición óptima con respecto a la Tierra de ciertas Constelaciones más allá del Zodiaco conocido y de una estrella en particular, alrededor de la cual gravita la entera Constelación de Acuario, han sido adoptadas ciertas previsiones jerárquicas en relación con nuestro mundo y muy especialmente con respecto a la humanidad. Dos de estas disposiciones jerárquicas han de merecer forzosamente la atención de los verdaderos aspirantes espirituales de nuestros días:

a. La intensificación de la vibración espiritual proyectada sobre los Ashramas de Jerarquía por parte de SANAT KUMARA.

b. La presentación del AGNI YOGA, el Yoga de Fuego o de Síntesis como una actividad normal y natural que podría ser iniciada por muchos discípulos mundiales que, de una u otra manera, alcanzaron ciertos niveles de comprensión superior.
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